jueves, 22 de diciembre de 2016

Hallacas. Aromas de una tradición, de Beatriz Páez de Salamé. Presentación de R.A. Strauss K.

Presentación de Rafael A. Strauss K. © Hallacas. Aromas de una tradición, libro de Beatriz Páez de Salamé. Caracas, Una Producción Derrelieve, 1995.

Aromas de una tradición parece ser el subtítulo más acertado para un libro que trata sobre hallacas, uno de los sabores y olores y una de las experiencias culturales más apetecibles de la cocina venezolana.

La señora Beatriz, incansable artista de la culinaria más reconocida, descubrió un día que sobre la reina de nuestra gastronomía navideña, se había escrito mucho pero que todo ello andaba exactamente igual que los ingredientes de la hallaca antes de confeccionarla: por aquí una opiniónmasa, una opiniónpasita; por allá un escritoaceituna, una opiniónguiso, una pabilo, una pimentón en tiritas, una opiniónhojas... y decidió hacernos una hallaca especial que nos durara siempre. Decidió hacer un libro.

La señora Beatriz no es escritora y asumió su inquietud, que confiesa desde que abrimos la hallaca y devoramos este libro, sin las pautas que por lo general sigue un autor para confeccionarlo. Derrelieve, respetando en su mayoría la versión original, y siempre con la anuencia de la autora, le ha dado a este trabajo las características que ahora tiene.

La señora Beatriz es lo suficientemente clara en sus propósitos. No se ha quedado, sin embargo, en la sola entrega de una lista de modos de preparar hallacas, sino que hace que este manjar se vea habitado por la cotidianidad doméstica y festiva de este arte ancestral venezolano, al convocar formas tan particulares del trabajo colectivo –esenciales en la hallaca– en una suerte de cayapa, igualmente ancestral y aquí urbanizada.

Porque cuando se abre una hallaca, no sólo se abre un libro con todas las historias de nuestra regionalidad y nacionalidad transculturadas, sino un baúl desde el que sale gente y recuerdos y aromas y una fértil parcela de venezolanidad.