lunes, 26 de diciembre de 2016

Manolo Roldán, Mando, In Memoriam©, por Rafael A. Strauss K.,

Manolo Roldán, Mando, In Memoriam, por Rafael A. Strauss K.© Caracas, 17.7.1998.

Como si cada lienzo de Manolo Roldán -Mando- fuese un libro, uno va penetrando en dos aspectos importantes de la cultura indígena de América y Venezuela. Con una peculiar concepción de la perspectiva y el volumen, Mando transcribe a su pintura los colores y el ámbito del entorno indígena venezolano, el arte de su pasado y la angustia que en el presente ocasionan los garimpeiros, nómadas sembradores de miseria. De lo primero, ya Mando había dado cuenta en trabajos y exposiciones anteriores, cuando asumió como temática central de su pintura la mitología indígena americana. Uno de sus cuadros, inclusive, fue reproducido como portada de un trabajo sobre deidades prehispánicas de Venezuela.
En esta ocasión el artista centra su interés en la llamada Venus de Tacarigua, una de las más importantes piezas del antiguo arte indígena de lo que actualmente es Venezuela. Esta Venus es una figura femenina de 34.5 cm., en arcilla modelada y decoración incisa y cuyas características le confieren, en opinión de algunos estudiosos, “un carácter único en la arqueología americana”. Mando se apropia de la forma de la figura, y línea por línea la recorre con la suavidad de sus manospinceles de odontólogo y reproduce para nosotros la fuerza fértil y el nutriente materno de la Venus, con los colores vivos de la tierra del trópico… A la sencillez artesanal de esa pieza arqueológica Mando añade la contorsión del parto de la madre-venus, coloreándole el vientre con una especial luz maternal y nutritiva. Será por eso que ante las pinturas que hace Mando de la Venus uno se siente palpitando en el útero ancestral del barro indígena venezolano.
Pero el artista va más allá y nos relata en su particular estilo plástico una de las más recientes angustias de las sociedades indígenas que pueblan la zona limítrofe de Venezuela con Brasil. Y es que la ancestral convivencia ejemplar con la naturaleza en esa área, se ha desequilibrado por el saqueo de oro que hacen los garimpeiros. En esta ocasión, Mando asume como otro de sus temas ese proceso depredador que han puesto en marcha estas gentes procedentes del Brasil, representando aquellas figuras con una fuerza tal en su volumen y su ubicación en el lienzo, que nos hace partícipes de este nuevo concepto antiecológico del mal, presente en el sur de Venezuela.
Desde su profesión de odontólogo Mando cautiva a sus pacientes por su sencillez de ser humano que se interesa por la historia personal de cada quien, y habla, pregunta y comenta, de tal forma que uno lo percibe enriqueciendo siempre su intelecto y sus conocimientos y siempre actualizado en lo personal y lo colectivo; y un primer elemento de su extraordinaria sensibilidad como artista es su colección de sacapuntas que decora su consultorio.
Cuando uno mira las pinturas de Mando se tiene la sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América Latina, porque Mando convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores, Mando deja espacio para que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de Mando uno vive una doble experiencia: la del espectador que mira lo pintado en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos alternativos ocultos en lo puramente plástico. (Rafael A. Strauss K.)
Manolo: 1) Como te dije por teléfono, no me atreví a ser más poético –que es como me gusta escribir este tipo de textos– porque no pude sacarme de la cabeza que este escrito será traducido al inglés, y temí que no se captase eso poético y se perdiera la esencia. Preferí entonces un texto más lineal, lo que no significa que si tienes observaciones no se pueda lograr otra cosa. Trataré de verte el próximo martes por la mañana; mientras tanto, recibe un gran abrazo, de Rafael. /// 17 de julio de 1998.
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Manolo Roldán, MANDO. Odontólogo de profesión. Nace en Caracas, en 1947. Estudios: 1967–1992: Alemany Adult School, San Francisco, Ca. U.S.A. / Escuela Cristóbal Rojas, Caracas / Taller Pedro Centeno Vallenilla / Taller Elisa Lemos / Taller Antonio Bejarano / Escuela Cristóbal Rojas. Maestros: Ortiz Pozo, Roberto González, Jorge Salas, Centeno Vallenilla. Individuales: Museo Lino Clemente, Petare, Caracas, 1984; Cinterplan, OEA, Caracas, 1985; Maraven, Caracas, 1986; Hospital Vicente Salias, Fuerte Tiuna, Caracas “ De la Vida Diaria....”, 1990; Macuto Sheraton Resort Hotels, Caraballeda, La Guaira, 1993; Galería Axia, El Hatillo, Caracas, 1994-1995; El Museo Latino, Omaha, Nebraska, USA, 1998-1999; Metro de Caracas, Galería El Pasillo, Chacaito, Caracas “ Frágile “, 1999; Ateneo de Caracas, Caracas, 2001; La Grotta, El Hatillo, Caracas. Galería Virtual: www.nosoloarte.com; Galería Virtual: www.visionarte.com; Galería Virtual: http:// www.geocities.com/galeriakk2u; Galería Virtual: www.openarte.com; Galería Virtual www.loockandclick.com/arte_literatura/index.html; Galería Virtual: www.arteplastica.com; Galería Virtual: www.absolutearts.com; Galería Virtual: www.icarogallery.com; Galería Virtual: www.conelarte.com Colectivas: Fuerte Tiuna, Junko Country Club, 1980; II Bienal Salón Rómulo Gallegos, Caracas, 1984; Hospital Central Carlos Arvelo, Caracas, 1984; Salón Pintura CORPOVEN, 1985; ASOSICO, Doctor Pedro Centeno Vallenilla, 1986; Galería Rovaina, Caracas, 1986 Galería Pintel, Caracas, 1986; de Comercio, La Guaira, 1987; Museo Caracas, Caracas, 1987; Fedecámaras, Caracas, 1987; Anapace, Caracas, 1987; Anapace, 1990; Hotel Eurobuilding, Caracas, 1990; Museo Caracas, 1991; XLVII Aniversario IVSS.Caracas, 1992; Galería Visión Arte. Madrid, 2002; Icaro Gallery, Palm Springs, Los Angeles, U.S.A, 2003. Reconocimientos: I Premio Pintura Hospital Central Fuerzas Armadas, 2004; II Premio Aniversario del IVSS, 2004; Galería Crisolart. Barcelona-España; Accas café. Torre Letonia. Caracas-Venezuela

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Despliegue generoso de luz.- “En un despliegue generoso de luz, color y movimiento, la obra nos religa con las esencias de lo indígena, es decir de lo originario de nuestra América. En ese recorrido casi onírico, encontramos entonces los temas eternos de lo femenino, de la fertilidad, del nacimiento, del sacrificio y de la muerte. Lo nutricio, lo erótico y lo sagrado se mezclan de manera misteriosa y llena de vitalidad plástica” “Cuando uno observa las pinturas de MANDO, se tiene una sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América latina, porque MANDO convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores MANDO deja espacios para que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de MANDO uno vive una doble experiencia: La del espectador que observa una doble experiencia en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos ocultos en lo puramente plástico.” Rafael A. Strauss. (Antropólogo)

Manolo Roldán- Criticas www.visionarte.com/Pintura/MRoldan/.../Criticas2.html Críticas a la obra de Manolo Roldán Humpiérres, Mando /// Como si cada lienzo de Manolo Roldán - Mando - fuese un libro, uno va penetrando en dos aspectos importantes de la cultura indígena de América y Venezuela. Con una peculiar concepción de la perspectiva y el volumen, Mando transcribe a su pintura los colores y el ámbito del entorno indígena venezolano, el arte de su pasado y la angustia que en el presente ocasionan los garimpeiros, nómadas sembradores de miseria. De lo primero, ya Mando había dado cuenta en trabajos y exposiciones anteriores, cuando asumió como temática central de su pintura la mitología  indígena americana. Uno de sus cuadros, inclusive, fue reproducido como portada de un trabajo sobre deidades pre-hispánicas de Venezuela. // En esta ocasión , el artista centra su interés en la llamada Venus de Tacarigua, una de las más importantes piezas del antiguo arte indígena de lo que actualmente es Venezuela. Esta Venus es una figura femenina de 34.5 cms, en arcilla modelada y decoración incisa, cuyas características le confieren, en opinión de algunos estudiosos " un carácter  único en la arqueología americana ". Mando se apropia de la forma de la figura, y línea por línea la recorre con la suavidad de sus manos pinceles de odontólogo y reproduce para nosotros la fuerza fértil y el nutriente materno de la Venus, con los colores vivos de la tierra del trópico… A la sencillez artesanal de esta pieza arqueológica, Mando añade la contorsión del parto de la Madre-Venus, coloreándole el vientre con una especial luz materna y nutritiva. Será por eso que ante las pinturas que hace Mando de la Venus, uno se siente palpitando en el útero ancestral del barro indígena venezolano. // Pero el artista va más allá y nos relata en su particular estilo plástico una de las más recientes angustias de las sociedades indígenas que pueblan la zona limítrofe de Venezuela con Brasil. Y es que la ancestral convivencia ejemplar con la naturaleza en esa área, se ha desequilibrado por el saqueo de oro que hacen los garimpeiros. En esta ocasión, Mando asume como otro de sus temas ese proceso depredador que han puesto en marcha estas gentes procedentes del Brasil, representando aquellas figuras con una fuerza tal en su volumen y su ubicación en el lienzo, que nos hace partícipes de este nuevo concepto anti-ecológico del mal, presente en el sur de Venezuela. // Cuando uno mira las pinturas de Mando, se tiene la sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América Latina, porque Mando convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores, Mando deja espacio para  que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de Mando uno vive una doble experiencia: la del espectador que observa lo pintado en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos alternativos ocultos en lo puramente plástico. (Rafael A. Strauss K.)