lunes, 16 de enero de 2017

El divorcio en el siglo XIX venezolano, de Rosalba Di Miele. Presentación por Rafael Antonio Strauss K.

Discurso de presentación del libro El divorcio en el siglo XIX venezolano: tradición y liberalismo (1830-1900), de Rosalba Di Miele, miércoles 18.10.2006, editado por la Fundación para la Cultura Urbana. Con presentación a cargo de Rafael Strauss. Lugar: Espacios Abiertos Econoinvest, / Hora: 6:30 pm En: http://isla_negra.zoomblog.com/archivo/2006/10/17/ También: Ficción Breve Venezolana, El archivo digital de la narrativa de Venezuela, http://www.ficcionbreve.org/ Por iniciativa de Simón Alberto Consalvi fue reproducido en El Universal.
Más allá de esas complicadas, gratuitas y hasta sospechosas insistencias de los sabios y sabias de la metodología, Rosalba Di Miele Milano se planteó un tema de investigación, hizo un recorrido de superficie –para utilizar una expresión de la arqueología– por cuanta fuente tiene que ver con el tema elegido, auscultó con su sensibilidad de mujer e investigadora sencilla el contenido de libros, artículos, documentos de archivos, analizó sus posibilidades a la luz de su hipótesis y produjo un texto profesionalmente bien escrito, que en septiembre de 2004 presentó como tesis en la Universidad Católica Andrés Bello, para optar al título de Magíster en Historia de Venezuela, y que es el libro que hoy presentamos.
Un doble honor se completa en lo más profundo de mí con esta presentación; el uno, porque tuve el placer de ser el tutor de este trabajo, a pesar de las escasas luces que como no historiador me habitan, pero que como ser humano y antropólogo y etnohistoriador me involucran con la historia de las mentalidades, escenario importante en el que se mueven los personajes que hacen vida en este libro de Rosalba Di Miele. En esto, Elías Pino Iturrieta, sin las complacencias de esposo y menos sin las del amigo, fue de consulta obligatoria, por todas las virtudes que como historiador, investigador y docente lo caracterizan y por su comprobado amor por el pasado y el presente de Venezuela.
Combinación perfecta, yo diría, amalgamada de manera descollante por las virtudes personales y académicas de esta autora reciente, Rosalba Di Miele Milano.
Pero otro honor me habita y es que en esa tranquilidad que suele preceder a la jubilación, Rosalba me solicita como presentador de su ópera prima. Después de 31 años en la Escuela de Historia de la UCV me jubilo, en efecto, y agradezco la deferencia de Rosalba por hacerme participar en este evento, seguramente mi penúltimo acto público.
Di Miele acaricia de manera poco más que valiente el tema del divorcio, término que de sólo decirlo suele tener aún resonancias funestas en nuestra cultura y entorno judeo-cristianos. Pero es una investigadora quien asume el divorcio como sujeto de estudio histórico; y es una historiadora, Rosalba Di Miele, quien intranquiliza la paz de los archivos de Caracas y saca a relucir las verdades y las mentiras de quienes se divorcian entre el 1830 y el 1900 venezolanos. Y la geografía del divorcio que reconstruye la autora incluye buena parte de nuestra actualidad y nos enteramos, entonces, del divorcio en Caracas, Maracay, Nirgua, San Felipe, Caucagua, Ocumare de la Costa, La Guaira, Puerto Cabello, Valencia y mi amada Barquisimeto, además de otros lugares que dependían de la diócesis de Caracas. 286 expedientes que analiza Rosalba, con una profundidad que para describirla no son suficientes el espacio y tiempo de estas breves consideraciones.
Seis capítulos y una reflexión final son los escenarios en que la autora distribuye una temática ciertamente interesante: La fe en el matrimonio y La desilusión de los esposos, abren el Capítulo I, que Rosalba titula Dos caras del matrimonio, para seguir con Disposiciones matrimoniales y sus antecedentes, donde analiza Las leyes religiosas, según El Concilio de Trento y Las Constituciones Sinodales, y Las leyes civiles, que la autora divide en antiguas y modernas y que van desde el Código Alfonsino hasta la ley de 1896, con lo que completa el capítulo II. En el III, la autora trata de Las demandas de divorcio y sus causales principales, el adulterio, el maltrato, incumplimiento económico, abandono del hogar y razones médicas, para seguir en el capítulo cuarto con las causas de honor y amor; en el quinto, donde dibuja lo que ocurre Luego de la demanda, y en el capítulo VI, que la autora titula Pareceres sobre el venidero divorcio, pone sobre el tapete el asunto del divorcio Entre religiosos y laicos y cuyo párrafo inicial es, sencillamente, seductor. Lo cito: “Si en la Iglesia existen caminos para subsanar los problemas conyugales, esa institución ve con malos ojos la intromisión de los laicos en asuntos de tradicional competencia eclesiástica. Si se han podido mover los hilos dentro de los parámetros católicos y se ha mantenido un cierto orden aceptado por las mayorías, ¿qué vienen a hacer los civiles en el ámbito íntimo del matrimonio?, ¿cómo pueden mezclarse las conveniencias económicas y políticas con los intereses de la convivencia familiar? Más aún, ¿cómo pueden los nuevos gobiernos determinar la conducta en las alcobas conyugales?, ¿no debía salir alguien de escena?” (p. 253)
Los niños, que parecieran estar ausentes en nuestra historiografía, aparecen, como siempre ocurre, en medio de las aguas del divorcio, aunque como afirma la autora, la prole generalmente no es “relevante en la disputa conyugal”, a pesar de que en 111 expedientes se los menciona, “o bien para referir que los tienen –escribe Rosalba– o bien para explicar cómo los niños se han debido someter a las dificultades que provocan las solicitudes del divorcio”, concluye la autora.
Abundan las tensiones, por supuesto, en este libro-investigación que asume setenta años de divorcio en la Venezuela republicana. Los contrincantes se miran de soslayo, cuando se miran; las celosías parecen telescopios; las ventanas respiran casi ante las inminencias de la solicitud, de la demanda, de la sentencia… El futuro de los matrimoniados parece desdibujarse ante la solicitud de divorcio; suegros, yernos, nueras viven silenciosas maledicencias, miradas acusadoras o de apoyo, salivas de fracaso, sociedad que parece retorcerse ante la sola mención de la separación y la fuerza de la naturaleza humana con el libre albedrío que la habita… Escenarios de tensiones que acercan cómodamente esta investigación al fabuloso y misterioso mundo de las mentalidades como objeto de estudio de la antropología y de la historia.
Pero las tensiones que Rosalba analiza saltan del plano individual, que ya es mucho decir, al plano de lo público, y que la autora explicita sin ambages, y encuentra en el divorcio, tema central de su trabajo, una manera de mostrar y analizar lo que pasaba en nuestro 1830 cuando la Venezuela de entonces mira de construirse un futuro “luego de la larga guerra de Independencia”; una suerte de reconstrucción que primero mira hacia el liberalismo y luego hacia el positivismo, pero que, en todo caso, va en procura de convertir a Venezuela en un país moderno, ideas y proceso que ha expuesto Pino Iturrieta de manera insuperable en Las ideas de los primeros venezolanos.
Rosalba asume la contienda como uno de los marcos, quizá el principal, para ubicar y analizar las angustias individuales y colectivas, públicas y privadas del divorcio, y al igual que en los tribunales se enfrentan quienes una vez ante Dios se dieron el sí, y que no han esperado a la muerte para que los separe, Rosalba enfrenta, según escribe, “dos corrientes que imponían pensamientos para conducir a la sociedad al laicismo y al progreso material”… Y desbroza un escenario y un camino que conduce por senda segura su investigación con su afirmación de que “No estamos hablando del partido liberal y del partido conservador, sino de la doctrina liberal que se desarrolló en Venezuela en dos fases: la primera desde 1830 hasta 1847, con el respaldo de José Antonio Páez; la segunda, luego de la Guerra Federal, con Guzmán Blanco como figura de gobierno más destacada”, concluye la autora.
El divorcio en el siglo XIX venezolano: tradición y liberalismo (1830-1900) es un trabajo bien escrito, lo que agradecerán el lector especializado, el investigador de nuestra historia, el estudiante, el jurista que mira en nuestro pasado algunos de los orígenes de su oficio. Es un libro que contiene un discurso claro, tanto en el corpus del análisis y las consideraciones como en eso que llaman el aparato crítico.
Rosalba, mis felicitaciones y mis afectos, y mis felicitaciones, también, a la Fundación para la Cultura Urbana que en tan poco tiempo ha inundado al país de acertadas calidades editoriales. Hoy nos entrega este nuevo título, el número 46, la tesis de Maestría en Historia, de Rosalba Di Miele Milano, ganadora de la V Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana.
Gracias, Rosalba, por este trabajo tan profesional, tan de mentalidades, tan de historia, tan de jurisprudencia, tan de principio, dinámica y desenvolvimiento de una nación que aún puede mirar en su cotidianidad sus aciertos, sus errores, sus compromisos…, gracias…