lunes, 26 de diciembre de 2016

Manolo Roldán, Mando, In Memoriam©, por Rafael A. Strauss K.,

Manolo Roldán, Mando, In Memoriam, por Rafael A. Strauss K.© Caracas, 17.7.1998.

Como si cada lienzo de Manolo Roldán -Mando- fuese un libro, uno va penetrando en dos aspectos importantes de la cultura indígena de América y Venezuela. Con una peculiar concepción de la perspectiva y el volumen, Mando transcribe a su pintura los colores y el ámbito del entorno indígena venezolano, el arte de su pasado y la angustia que en el presente ocasionan los garimpeiros, nómadas sembradores de miseria. De lo primero, ya Mando había dado cuenta en trabajos y exposiciones anteriores, cuando asumió como temática central de su pintura la mitología indígena americana. Uno de sus cuadros, inclusive, fue reproducido como portada de un trabajo sobre deidades prehispánicas de Venezuela.
En esta ocasión el artista centra su interés en la llamada Venus de Tacarigua, una de las más importantes piezas del antiguo arte indígena de lo que actualmente es Venezuela. Esta Venus es una figura femenina de 34.5 cm., en arcilla modelada y decoración incisa y cuyas características le confieren, en opinión de algunos estudiosos, “un carácter único en la arqueología americana”. Mando se apropia de la forma de la figura, y línea por línea la recorre con la suavidad de sus manospinceles de odontólogo y reproduce para nosotros la fuerza fértil y el nutriente materno de la Venus, con los colores vivos de la tierra del trópico… A la sencillez artesanal de esa pieza arqueológica Mando añade la contorsión del parto de la madre-venus, coloreándole el vientre con una especial luz maternal y nutritiva. Será por eso que ante las pinturas que hace Mando de la Venus uno se siente palpitando en el útero ancestral del barro indígena venezolano.
Pero el artista va más allá y nos relata en su particular estilo plástico una de las más recientes angustias de las sociedades indígenas que pueblan la zona limítrofe de Venezuela con Brasil. Y es que la ancestral convivencia ejemplar con la naturaleza en esa área, se ha desequilibrado por el saqueo de oro que hacen los garimpeiros. En esta ocasión, Mando asume como otro de sus temas ese proceso depredador que han puesto en marcha estas gentes procedentes del Brasil, representando aquellas figuras con una fuerza tal en su volumen y su ubicación en el lienzo, que nos hace partícipes de este nuevo concepto antiecológico del mal, presente en el sur de Venezuela.
Desde su profesión de odontólogo Mando cautiva a sus pacientes por su sencillez de ser humano que se interesa por la historia personal de cada quien, y habla, pregunta y comenta, de tal forma que uno lo percibe enriqueciendo siempre su intelecto y sus conocimientos y siempre actualizado en lo personal y lo colectivo; y un primer elemento de su extraordinaria sensibilidad como artista es su colección de sacapuntas que decora su consultorio.
Cuando uno mira las pinturas de Mando se tiene la sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América Latina, porque Mando convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores, Mando deja espacio para que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de Mando uno vive una doble experiencia: la del espectador que mira lo pintado en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos alternativos ocultos en lo puramente plástico. (Rafael A. Strauss K.)
Manolo: 1) Como te dije por teléfono, no me atreví a ser más poético –que es como me gusta escribir este tipo de textos– porque no pude sacarme de la cabeza que este escrito será traducido al inglés, y temí que no se captase eso poético y se perdiera la esencia. Preferí entonces un texto más lineal, lo que no significa que si tienes observaciones no se pueda lograr otra cosa. Trataré de verte el próximo martes por la mañana; mientras tanto, recibe un gran abrazo, de Rafael. /// 17 de julio de 1998.
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Manolo Roldán, MANDO. Odontólogo de profesión. Nace en Caracas, en 1947. Estudios: 1967–1992: Alemany Adult School, San Francisco, Ca. U.S.A. / Escuela Cristóbal Rojas, Caracas / Taller Pedro Centeno Vallenilla / Taller Elisa Lemos / Taller Antonio Bejarano / Escuela Cristóbal Rojas. Maestros: Ortiz Pozo, Roberto González, Jorge Salas, Centeno Vallenilla. Individuales: Museo Lino Clemente, Petare, Caracas, 1984; Cinterplan, OEA, Caracas, 1985; Maraven, Caracas, 1986; Hospital Vicente Salias, Fuerte Tiuna, Caracas “ De la Vida Diaria....”, 1990; Macuto Sheraton Resort Hotels, Caraballeda, La Guaira, 1993; Galería Axia, El Hatillo, Caracas, 1994-1995; El Museo Latino, Omaha, Nebraska, USA, 1998-1999; Metro de Caracas, Galería El Pasillo, Chacaito, Caracas “ Frágile “, 1999; Ateneo de Caracas, Caracas, 2001; La Grotta, El Hatillo, Caracas. Galería Virtual: www.nosoloarte.com; Galería Virtual: www.visionarte.com; Galería Virtual: http:// www.geocities.com/galeriakk2u; Galería Virtual: www.openarte.com; Galería Virtual www.loockandclick.com/arte_literatura/index.html; Galería Virtual: www.arteplastica.com; Galería Virtual: www.absolutearts.com; Galería Virtual: www.icarogallery.com; Galería Virtual: www.conelarte.com Colectivas: Fuerte Tiuna, Junko Country Club, 1980; II Bienal Salón Rómulo Gallegos, Caracas, 1984; Hospital Central Carlos Arvelo, Caracas, 1984; Salón Pintura CORPOVEN, 1985; ASOSICO, Doctor Pedro Centeno Vallenilla, 1986; Galería Rovaina, Caracas, 1986 Galería Pintel, Caracas, 1986; de Comercio, La Guaira, 1987; Museo Caracas, Caracas, 1987; Fedecámaras, Caracas, 1987; Anapace, Caracas, 1987; Anapace, 1990; Hotel Eurobuilding, Caracas, 1990; Museo Caracas, 1991; XLVII Aniversario IVSS.Caracas, 1992; Galería Visión Arte. Madrid, 2002; Icaro Gallery, Palm Springs, Los Angeles, U.S.A, 2003. Reconocimientos: I Premio Pintura Hospital Central Fuerzas Armadas, 2004; II Premio Aniversario del IVSS, 2004; Galería Crisolart. Barcelona-España; Accas café. Torre Letonia. Caracas-Venezuela

En otros catálogos 

Despliegue generoso de luz.- “En un despliegue generoso de luz, color y movimiento, la obra nos religa con las esencias de lo indígena, es decir de lo originario de nuestra América. En ese recorrido casi onírico, encontramos entonces los temas eternos de lo femenino, de la fertilidad, del nacimiento, del sacrificio y de la muerte. Lo nutricio, lo erótico y lo sagrado se mezclan de manera misteriosa y llena de vitalidad plástica” “Cuando uno observa las pinturas de MANDO, se tiene una sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América latina, porque MANDO convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores MANDO deja espacios para que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de MANDO uno vive una doble experiencia: La del espectador que observa una doble experiencia en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos ocultos en lo puramente plástico.” Rafael A. Strauss. (Antropólogo)

Manolo Roldán- Criticas www.visionarte.com/Pintura/MRoldan/.../Criticas2.html Críticas a la obra de Manolo Roldán Humpiérres, Mando /// Como si cada lienzo de Manolo Roldán - Mando - fuese un libro, uno va penetrando en dos aspectos importantes de la cultura indígena de América y Venezuela. Con una peculiar concepción de la perspectiva y el volumen, Mando transcribe a su pintura los colores y el ámbito del entorno indígena venezolano, el arte de su pasado y la angustia que en el presente ocasionan los garimpeiros, nómadas sembradores de miseria. De lo primero, ya Mando había dado cuenta en trabajos y exposiciones anteriores, cuando asumió como temática central de su pintura la mitología  indígena americana. Uno de sus cuadros, inclusive, fue reproducido como portada de un trabajo sobre deidades pre-hispánicas de Venezuela. // En esta ocasión , el artista centra su interés en la llamada Venus de Tacarigua, una de las más importantes piezas del antiguo arte indígena de lo que actualmente es Venezuela. Esta Venus es una figura femenina de 34.5 cms, en arcilla modelada y decoración incisa, cuyas características le confieren, en opinión de algunos estudiosos " un carácter  único en la arqueología americana ". Mando se apropia de la forma de la figura, y línea por línea la recorre con la suavidad de sus manos pinceles de odontólogo y reproduce para nosotros la fuerza fértil y el nutriente materno de la Venus, con los colores vivos de la tierra del trópico… A la sencillez artesanal de esta pieza arqueológica, Mando añade la contorsión del parto de la Madre-Venus, coloreándole el vientre con una especial luz materna y nutritiva. Será por eso que ante las pinturas que hace Mando de la Venus, uno se siente palpitando en el útero ancestral del barro indígena venezolano. // Pero el artista va más allá y nos relata en su particular estilo plástico una de las más recientes angustias de las sociedades indígenas que pueblan la zona limítrofe de Venezuela con Brasil. Y es que la ancestral convivencia ejemplar con la naturaleza en esa área, se ha desequilibrado por el saqueo de oro que hacen los garimpeiros. En esta ocasión, Mando asume como otro de sus temas ese proceso depredador que han puesto en marcha estas gentes procedentes del Brasil, representando aquellas figuras con una fuerza tal en su volumen y su ubicación en el lienzo, que nos hace partícipes de este nuevo concepto anti-ecológico del mal, presente en el sur de Venezuela. // Cuando uno mira las pinturas de Mando, se tiene la sensación de estar hurgando con el artista una parte importante del pasado y el presente de América Latina, porque Mando convoca en sus pinturas el arte de los primeros habitantes de nuestra historia y parte del presente de muchos de sus descendientes. Al escribir esta temática con líneas y colores, Mando deja espacio para  que el espectador descubra las otras fuerzas que no plasma en sus lienzos, de tal manera que ante los trabajos de Mando uno vive una doble experiencia: la del espectador que observa lo pintado en el lienzo y la de quien puede descubrir sentimientos alternativos ocultos en lo puramente plástico. (Rafael A. Strauss K.)


sábado, 24 de diciembre de 2016

Fulgencio Aquino, por Rafael Antonio Strauss K.©

Fulgencio Aquino©, por Rafael A. Strauss K., 25.10.1995, Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar.
Sabaneta, Tácata, estado Miranda, 1915 – Caracas, 25.7.1994. Desde muy pequeño combinó sus trabajos como carpintero, alpargatero, carbonero y comerciante con el arte de la música. Se distinguió como compositor y gran ejecutante del arpa tuyera, por lo que se le conoció como "El Rey del Arpa Tuyera" y "El Padre del Arpa Tuyera", instrumento que comenzó a tocar a los 10 años, al lado de su hermano Melquíades, también músico, en el Caserío Sabaneta. Su primera presentación en público la hizo a los 14 años. Su pasión por la música y su conocimiento del arpa, fortalecieron y consolidaron el sonido de ese instrumento así como la difusión y promoción del golpe tuyero, el pajarillo, la marisela, la refalosa, la revuelta, importantes géneros musicales del joropo mirandino. En 1950 conoce al cantante, maraquero y compositor tuyero Margarito Aristiguieta, “El Turpial Mirandino”, con quien forma un dúo ampliamente conocido. Para 1992, con 67 años de vida artística, Fulgencio Aquino había grabado seis discos comerciales y otros seis que han producido varias instituciones del país. Confesaba el maestro que de sus composiciones "la que más se ha escuchado es El Gato Enmochilao, no porque sea la mejor, sino porque es la que más le ha gustado al público". Recibió numerosos reconocimientos por su importante trayectoria, entre los que sobresalen la Orden "Andrés Bello" en su Segunda Clase, la Orden "Cecilio Acosta", la Orden "José Antonio Güiripa" y la Orden "Diego de Losada". El artista ha divulgado el joropo tuyero en las escuelas, liceos, universidades y plazas de Venezuela, a la que ha representado en Jamaica, Barbados, Antigua, Puerto Rico, Panamá, Ecuador y Brasil.  El 19 de julio de 1992 se le rindió homenaje en el Aula Magna-U.C.V. en el que participaron Serenata Guayanesa, Un Solo Pueblo, El Cuarteto, Gualberto Ibarreto, Mario Díaz, Pedro Castro, Vidal Colmenares y el grupo infantil "La Zaranda".
Entre las presentaciones nacionales reportadas, más importantes del Maestro Aquino: 11.6.1977: Poliedro de Caracas, en acto a beneficio del Liceo Mac Gregor. 9.9.1976: Centro Cultural El Hatillo; 23.9.1977, "Fiesta Tuyera", Casa de La Vecindad, Av. Humboldt, Caracas; "Fiesta Tuyera en la Carpa". 30.3.1977: Carpa del Ateneo de Caracas, Parque Los Caobos. 3.6.1977: Centro Pre-Escolar de la Fundación del Niño, Parroquia Caricuao, en el programa Los Cantores de Venezuela, en homenaje al músico nacional y dentro del mismo programa, el 5.6.1977, en el Teatro Nacional. 24.11.1977: "Encuentro Folklórico", El Tigre. 7 y 8.1.1978: Entrevistado por José Antonio Guzmán, en Radio Nacional de Venezuela.
Material consultado: “Recital folklórico popular a beneficio del Liceo Mac Gregor”. El Nacional, Caracas, 8.6.1976, C11. También, El Nacional, Caracas, 11.6.1976, B-Farándula; El Nacional, Caracas, 5.9.1976, C17, Aviso Conac/"Fiesta Tuyera en la carpa". El Nacional, Caracas, 19.3.1977. Cuerpo C/16; El Nacional, 3.6.1977, C19, Aviso Fundarte; El Nacional, Caracas, 5 jun 1977, C18, Aviso Fundarte; El Nacional, Caracas, 19 mar 1977, C16/"La Carpa del Ateneo presenta Fiesta Tuyera", El Nacional, Caracas, 20.3.1977, C13 y El Nacional, 20.3.1977, Arte en Domingo; El Nacional, 16.7.1992, C7, Cartelera Fundarte; El Nacional, Caracas, 7.1.1978. C10, Hoy por hoy; El Nacional, Caracas, 19.7.1992, C14 y C17, Cartelera Dirección de Cultura-UCV; C22, Música y C9: El Nacional, Caracas, 29.7.1994, C11, Nota de Condolencia de la Fundación Bigott; El Nacional, Caracas, 26.7.1994, D8, Nota de Condolencia de Arnaldo Arocha, Gobernador del Estado Miranda; El Nacional, Caracas, 29.7.1994, D11, Nota de condolencia de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela; El Nacional, Caracas, 23.7.1994, D6 y D8, Notas de Condolencia del Conac; "Fulgencio Aquino 67 años entre cuerdas y canciones", Informarte, Año 2, Nº 7. Caracas, agosto de 1992, pp. 6-7; "Con su golpe melodioso se despidió ayer el alma del arpa tuyera". El Nacional, Caracas 26.7.1994. C14; Barroso, Luisa; "La colectiva de óleos y grabados acaparó atención del público dominical". El Nacional, Caracas, 23.8.1976. C18; "Conciertos didácticos en todo el país". El Nacional, Caracas 15.4.1977, C18, Hoy por Hoy; El Nacional, Caracas 23.9.1977. C20, Avisos; Yrady, Benito; "En El Tigre: una novedad canciones para libros", El Nacional, Caracas 24.11.1977. C26; "Estafan al público usando nombre del [sic] Fulgencio Aquino y el Turpial Mirandino". El Nacional, Caracas, 10.6.1982, B–Ultima.


Angelina Lemmo, por Rafael Antonio Strauss K.

Lemmo, Angelina, por Rafael A. Strauss K. Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, 2ª Edición, Caracas, 1997, en: http://www.ivic.ve/memoria/bios/lemmo_angelina.htm
Angelina Lemmo Brando, nació el 2.5.1933 y murió el 27.8.1988, en Caracas. Licenciada en Historia y Doctor en Ciencias/Historia, inicia sus actividades en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela en 1956, como Investigador Ad–Honorem a tiempo completo en el Instituto de Antropología e Historia, del que fue directora desde 1963 hasta 1971. Fue Profesor Titular y Directora General de Coordinación de la mencionada Facultad, Jefe de la Sección de Culturas Prehispánicas de América, Profesor–Guía y creadora del Seminario de Historiografía Colonial de Venezuela en la Escuela de Historia–UCV, Directora y creadora del Anuario del Instituto de Antropología e Historia (AIAH) –importante publicación para la historia de Venezuela– y Regente de la "Catedra Andrés Bello" en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Oxford, Inglaterra, durante el Año Académico 1985–1986. Su labor más destacada como investigadora se ubica en sus aportes a la historiografía venezolana y la etnohistoria, campos en los que publica Etnografía y Fuentes Históricas (1970), Historiografía Colonial de Venezuela (tesis doctoral laureada. 1977 y 1983), Esquema de estudio para la historia indígena de América (1980), Notas acerca de la historiografía inglesa sobre Venezuela. Siglos XVI–XVII–XVIII (1986); "El indio americano y el Cedulario Indiano de Diego de Encinas" (AIAH, tomos I y II, 1964–1965), "Don Joseph Diguja Villagómez y sus notas sobre el gobierno de Cumaná" (AIAH, tomo II, 1965), "Las Jornadas del Asedio a las Fuentes Históricas" (AIAH, tomo II, 1965) y "La visión del indígena en Caulín" (AIAH, tomo III, 1966). La Escuela de Bibioteconomía y Archivos–UCV le encarga una bibliografía sobre J. A. De Armas Chitty que, con ese nombre se edita en 1969; en 1970, Catálogo de las publicaciones del Instituto de Antropología e Historia. Angelima Lemmo traduce la obra de Jean Joseph Dauxion–Lavaysse –conjuntamente con Hilda T. de Rodríguez– Viaje a las Islas de Trinidad, Tobago, Margarita y a diversas partes de Venezuela en la América Meridional, que es editada por la UCV, como homenaje del Instituto Nacional de Antropología e Historia a Caracas Cuatricentenaria, en 1967, con Notas de José A. de Armas Chitty y Marco Aurelio Vila, Indices de Rafael Salas Jiménez y un Estudio Preliminar de Angelina Lemmo. De especial importancia para la historia de las ideas en Venezuela son sus trabajos La educación en Venezuela en 1870 (1961) y el polémico libro, De cómo se desmorona la historia. Observaciones a la "Historia de Venezuela", de Guillermo Morón (dos ediciones en 1973). Como ensayista, Angelina Lemmo publica Dialogando con los niños (1972) y en 1986 Y tenemos de todos los reinos. Opúsculo tentativo sobre la idiosincracia del venezolano. Como poeta le debemos Silencio comunicante (1974), Diálogos dislocados (1978) y Grietas de luz (1978). Fue colaboradora de la primera edición del Diccionario de Historia de Venezuela–Fundación Polar./Rafael A. Strauss K.
BIBLIOGRAFÍA: LEMMO, ANGELINA. Dauxion Lavaysse y su obra. [Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, 1967]; __. De cómo se desmorona la historia: observación a la historia de Venezuela. 2ª ed. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, c. 1975; __. Diálogos  dislocados. Caracas: Imprenta Universitaria, 1978; __. La educación en Venezuela en 1870. 2ª ed. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1976; __. Esquema de estudio para la historia indígena de América. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1980; __. Etnografía y fuentes históricas. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, 1970; __. Grietas de luz: poemas. Caracas: s.n., 1978; __. Historiografía colonial de Venezuela. 2ª ed. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, 1983; __. J.A. de Armas Chitty. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Escuela de Bibliotecología y Archivología, 1987; __. Notas acerca de la historiografía inglesa sobre Venezuela, siglos XVI, XVII y XVIII. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, 1987; __. Silencio comunicante: poemas. Caracas [Corporación Marca], 1974; __. Y tenemos de todos los reinos: opúsculo tentativo sobre la idiosincrasia del venezolano. Caracas: Fondo Editorial Facultad de Humanidades y Educación, 1986. ICONOGRAFÍA: FOTOGRAFÍA, El Nacional, Caracas, mayo 18, 1986. FOTOGRAFÍA, El Universal, Caracas, agosto 29, 1988.

Danza tradicional de Venezuela, por Rafael Antonio Strauss K.

Vivencia y convivencia en la investigación de la danza popular tradicional en Venezuela, por Rafael A. Strauss K. ©, ponencia en las II Jornadas de Reflexión sobre la Danza Tradicional Popular. Su investigación y proyección, 8-12 de julio de 1996, Casa de Rómulo Gallegos, Caracas. Conac, Caracas, 26.4.1996, Carlos Paolillo. Publicada en el libro II Jornadas de Reflexión sobre la Danza Tradicional Popular. Su investigación y proyección. Del 8 al 12 de julio de 1996, Casa de Rómulo Gallegos, Caracas. Conac, Caracas, 1997, pp. 19-27.[i]
Debo confesar que cuando los organizadores de estas Segundas Jornadas de Reflexión sobre la Danza Tradicional Popular me solicitaron una ponencia orientada hacia la investigación, tuve la impresión de que, en última instancia, estaría repitiendo lineamientos ya establecidos por las ciencias del hombre para la comprensión y análisis de las cosas que tienen que ver con los seres humanos. Esa impresión inicial, sin embargo, aminoró en la medida en que hicimos nuestra propia reflexión acerca del interés actual por la danza tradicional en Venezuela, y en el de nuestra cultura popular tradicional en general, y detectamos que era posible comentar algunas cosas al respecto.
Uno de estos comentarios tiene que ver con el grado de conocimiento que los investigadores de nuestra danza tradicional han tenido o tienen acerca de la danza como fenómeno universal, como expresión de indudable variedad y como fenómeno social definitivamente complejo. Lo universal, lo variado y lo complejo son, en efecto, características de la danza que es necesario tener en cuenta cuando se intenta aprehender y compenetrarse con las particularidades que ese arte ha adquirido en Venezuela en su expresión popular tradicional. En este sentido, creemos visualizar en los estudios de que se dispone cierta carencia de una concepción antropológica en cuanto a la materia danzística, pues no aparecen de manera clara las características atinentes a la danza como objeto de estudio, lo cual es aplicable, además, a la aprehensión de prácticamente todo lo que entendemos como cultura tradicional de Venezuela. Nos preguntábamos, por ejemplo, si se ha asumido la danza como "comportamiento simbólico", como escenario en el que "se enseña coordinación", y si ha existido la idea, para decirlo en palabras de Serena Nanda, de que "El estudio de la danza sugiere […] que está enraizada en la capacidad humana para imponer orden en el universo y las sociedades humanas la pueden adaptar para que sea una forma más de transmisión de información acerca del universo".[ii]
En este sentido, es interesante lo que sobre la investigación de la danza detectaba Melville Herskovits hacia finales de la década de los cuarenta, cuando comentaba que …"la danza es una forma de arte que resulta imposible de estudiar […] hasta que no se haya ideado su tratamiento sistemático y se lo aplique sobre una base comparativa"…[iii] Quizá esta advertencia de la antropología cultural, repetida por otros estudiosos en épocas más recientes, sea aplicable en Venezuela no sólo a la danza sino también a la investigación de otras manifestaciones de nuestra cultura tradicional, lo que puede percibirse en la carencia en nuestro país de una suerte de síntesis de nuestra cultura tradicional. Esta idea la hemos expuesto ya en varias ocasiones, y la manera que hemos encontrado de subsanarla ha sido la elaboración de un Diccionario y Noticias de la Cultura Popular Tradicional de Venezuela, proyecto que está en su etapa final. La síntesis a la que hacemos referencia podría ofrecer un necesario corpus de conocimientos, con el que se harían más fácil la comprensión, la enseñanza, la proyección, la permanencia y, en definitiva, la difusión, de nuestras manifestaciones culturales tradicionales, entre ellas la danza.
Afortunadamente, el escenario intelectual de lo danzístico tradicional de Venezuela no está del todo desasistido, si tenemos en cuenta algunos buenos aportes que han intentado cohesionar los conocimientos sobre nuestra danza tradicional y que ofrecen una idea bastante completa de un corpus sobre dicha materia. Pensamos, por ejemplo, en las reflexiones que se produjeron en las Primeras Jornadas de Reflexión sobre la Danza Tradicional Popular, en 1995, y pensamos, principalmente, en el esfuerzo de síntesis que ofrece Gladys Alemán en el Diccionario de Historia de Venezuela, de la Fundación Polar. Allí la autora propone una estructura conformada por los ítems Bailes y Danzas Indígenas, Bailes y Danzas Afrovenezolanas, Danzas y Bailes Religiosos y Profanos y un ítem final que Gladys denomina Lo Popular.[iv]
A pesar de las bondades informativas de este resumen, no se exponen allí –y de hecho, lo hemos visto bastante poco en trabajos menos ambiciosos– los aspectos atinentes a la danza a los que nos referimos anteriormente, ni otros problemas igualmente importantes para entenderla y aprehenderla, como por ejemplo el papel que ha jugado en la conformación de nuestra cultura el proceso generalizado y particularizado de transculturación, lo que implica, entre otras cosas, la utilización de la historia como recurso metodológico para el estudio de la cultura, en general, y de la expresión danzaria, en particular.
Un problema igualmente evidente –que también hemos destacado en otras oportunidades– es un cierto desprecio por la utilización de la historia como disciplina que permitiría explicar procesos de cambio, papel de la tradición y de lo tradicional, permanencia, características del cambio, adopción de modelos no tradicionales, etc. En lo que se refiere al cambio, por ejemplo, parece atinado mencionar la importancia que para el estudio y la comprensión de nuestras expresiones populares puede tener un hecho que apreciamos como de dimensiones particularmente heurísticas: nos referimos a las prohibiciones de que fueron objeto muchas de las prácticas de por lo menos dos de nuestras matrices culturales conformadoras –la indígena y la africana– sobre todo en tiempos de la colonia. En la medida en que muchas de dichas prácticas colidieron con el plan colonizador español, fueron prohibidas o subsumidas dentro de la nueva estructura. Es prácticamente seguro que tales prohibiciones interrumpieron el desarrollo de nuevas formas culturales, entre ellas muchas relacionadas con la danza popular. El análisis de estas prohibiciones seguramente permitirá explicar en buena parte el desarrollo o no de muchas de las manifestaciones que nacieron dentro del proceso de formación de nuestra cultura.
                                   Algo de esto sugerí en uno de los seminarios que sobre mentalidad coordiné en la Escuela de Historia de la UCV, uno de cuyos alumnos, Lionel Muñoz, presentó en las primeras jornadas del año pasado, un lineamiento general interesante acerca de prohibiciones y controles en tiempos del obispo Diez Madroñero. En 1967, Miguel Acosta Saignes lo advertía en Vida de los esclavos negros en Venezuela a propósito de prohibiciones de bailes en Carora, estado Lara, y Elías Pino Iturrieta, principalmente, en un artículo de 1992 que tituló "De cómo el baile conduce a los infiernos".[v]
En este sentido, una limitación que hemos visto en la investigación de lo danzario, y de lo tradicional venezolano, es que el hombre, el ser humano, el elemento humano parecieran estar en esos estudios, en esas consideraciones, simplemente como ejecutante, como cultor, como proyector…, pero pocas veces como parte de un contexto sociohistórico que es el que le daría sentido a la manifestación artística, cualquiera que aquél sea y, por supuesto, a la misma investigación. Quizá sea necesario antropologizar la historia e historizar la antropología, lo que significaría hacer que los hombres de carne y hueso y lo cotidiano y las forma de pensar y de actuar de las gentes del común… regresen a la historia y a la historiografía, de donde parecieran haber sido desplazados por los protagonistas de la 'historia oficial'. Quizá sea necesario pensar la danza y lo popular y lo tradicional dentro del escenario etnohistórico.
Parece atinado, entonces, que en la investigación de nuestra cultura popular se establezca un equilibrio entre la manera sincrónica y la manera diacrónica, como concepción de la pesquisa y del análisis, lo que debería conducir no sólo a pensar el problema en términos de proceso sino que obligaría a una necesaria revisión de documentación de archivos, de testimonios orales y a una revisión crítica de lo que tenemos planteado hasta el momento. Esta revisión de lo que en el campo de la danza y la cultura popular existe, debería permitir salirse del escenario descriptivo o etnográfico para entrar en lo etnológico o, en todo caso, en una sana utilización metodológica del binomio etnografía-etnología, pero pensada en términos de la historia. Algo de esto apuntaba Ocarina Castillo al inicio de las Primeras Jornadas, hace un año, cuando afirmaba que "La investigación en materia de danza tradicional popular constituye una materia prioritaria, particularmente aquella que se realice desde una perspectiva integral […] que logre ir más allá de las descripciones y contextualizaciones, para internarse en los terrenos de la interpretación y el análisis".[vi]
                  Esto nos lleva a otras consideraciones, que vemos igualmente acertadas para efectos de lo investigativo, referidas a una necesaria interpretación de la danza y de la cultura popular a la luz de la psicología social, de las mentalidades, de la creatividad humana… Estaríamos proponiendo, entonces, no sólo la adopción de una actitud metodológica multi e interdisciplinaria –cada vez más necesaria y vigente– sino dar un pequeño o gran salto –lo cual dependería del investigador– no sólo desde lo descriptivo a lo interpretativo y vivencial, sino también hacia lo imaginativo o, para decirlo en palabras de Wright Mills, hacia la utilización de la imaginación sociológica, que permitiría "a su poseedor comprender el escenario histórico más amplio en cuanto a su significado para la vida interior y para la trayectoria exterior de diversidad de individuos". Ante el agotamiento del modelo descriptivo, se impone la instalación o reinstalación del fenómeno y de quien lo estudia en otros escenarios probada y virtualmente prometedores, porque, como dice Mills: No es sólo información lo que los hombres necesitan; "Lo que necesitan, y lo que ellos sienten que necesitan, es una cualidad mental que les ayude a usar la información y a desarrollar la razón para conseguir recapitulaciones lúcidas de lo que ocurre en el mundo y de lo que quizá está ocurriendo dentro de ellos".[vii]
                  Mucho de esto hubo cuando Ercilia López y siete de las integrantes de Contradanza decidieron "intercambiar… los resultados de su trabajo en un medio cosmopolita, con el arte de grupos de una comunidad provinciana", al decir de María Josefa Pérez, autora del reportaje. Después de investigaciones con folkloristas locales se decidieron por la comparsa de Guillermina Ramírez, en Cariaco, estado Sucre. La opinión que precedió a esta experiencia, según Ercilia López, fue que la comparsa de Guillermina es "un grupo que integra todas las manifestaciones del arte escénico con los escenarios naturales y que es, no un espectáculo especial, sino el centro de todas las fiestas del pueblo". Después de esta experiencia y de recorrer otras zonas del país y ver otras manifestaciones de danza, pintura, artesanía, etc., "Ahora sabemos que el folklore no es una pieza de museo sino que está vivo y que cada día cambia con agregados de la vida de la gente y eso es lo que nos interesa".[viii]
                  Al hablar de escenarios prometedores lo hacemos en el sentido de que otras disciplinas que se han propuesto hacer o han hecho semejantes incursiones, semejantes tránsitos por lo novedoso –o lo aparentemente novedoso– han entregado mejores resultados que los obtenidos por las vías ortodoxas de la rigidez metodológica. Eso le pasó a la arqueología cuando descubrió, principalmente con Mortimer Wheeler, que detrás de las cosas que excavaba el arqueólogo estaba la gente; algo así le pasó a una antropología convencida de la importancia de la historia y a una historia que llegó a convencerse de las bondades de la antropología… y surgió entonces la etnohistoria, como una buena opción metodológica para una mejor comprensión de las culturas de aquellos pueblos marginados por la historiografía magnífica y magnificadora de la academia… Y algo bueno y prometedor le pasó a la historia cuando se acercó a la psicología social y comenzó a asumir las cosas de los seres humanos, todas, como asunto de mentalidad… y es que no hay escenario del conocimiento donde la imaginación, el riesgo de imaginar y de inventar, el rescate de esencias y de porqués, la incursión y el tránsito en y por otros escenarios, no haya ofrecido mejores resultados que los que ofreció la caducidad. Porque la academia es otro de esos tantos parámetros que han venido cayendo cada vez con más estrépito, y uno, responsablemente, debe preguntarse por qué…
                  A propósito de esto es útil recordar una experiencia recogida en 1957, cuando la inventiva popular, en manos esta vez de Brígido Betancourt, varió la tradicional diversión de El Pájaro Guarandol y creó en Cumanacoa otra parranda a la que denominó El Pájaro Diadema, porque la gente, dijo, andaba necesitada de ver otras cosas. Esta inventiva quizá es lo que ha permitido que las parrandas pascuales de Oriente sigan siendo algo vivo y permanente.
No debe sorprender que para asunto tan particular como la danza estemos hablando de estas cosas en estas reflexiones en voz alta. Quizá lo hacemos por las carencias que en el estudio y comprensión y aprehensión y difusión de la danza percibimos en Venezuela; carencia de otras cosas que no sea el respeto mal entendido por una ortodoxia metodológica también mal entendida… Y es que la investigación, la historia, no pueden ser caletre sino vivencia… De hecho, al investigador de nuestra tradición, en cualquiera de sus manifestaciones, le pasa que está como entre dos aguas. Por un lado, se enfrenta con la certeza de que la cultura cambia, pero este axioma pareciera ser una cosa de aulas de clase, de libros de textos… y no algo que se da en la realidad; y cuando encuentra y comprueba y mide y evidencia que la cosa ha cambiado, que lo del cambio es verdad, surge una como incomodidad, que se hace más severa y hasta angustiante cuando el cambio se da en estructuras tradicionales, en estructuras que parecían prácticamente inamovibles. Esta es una herencia que aún tiene adeptos en Venezuela, donde parece preferirse y ansiar que la tradición no cambie… y se intentó construir cúpulas de cristal para preservarla y terminaron debilitándola, porque no se les inyectó vitalidad, porque no se entendieron los procesos de cambio. Y si se entendieron, se asimiló el cambio como algo simple y totalmente negativo y hasta intolerable… No ha habido respuesta para la aseveración de que a los muchachos de ahora no les gusta lo de antes, y los investigadores de nuestra tradición parecieron asistir ante el cambio a la muerte de las tradiciones, o a su agonía…
Estoy convencido de que si trascendamos lo puramente descriptivo en la investigación de nuestros hechos populares tradicionales, estaremos en condiciones de afianzar un ingreso en los predios de la imaginación, la recreación, la re-vinculación con los cultores naturales –rurales o urbanos– y recuperaremos la noción de vivencia, individual y colectiva, que es la condición que a nivel de la investigación debe preceder toda vinculación del ser humano con sus propias cosas y con las cosas de los otros seres humanos.
Notas

Serena Nanda; Antropología cultural - Adaptaciones socioculturales. Wadsworth International/Iberoamericana, San Francisco - Nueva York - México, 1980, pp. 312–313.
2 Melville Herskovits; El hombre y sus obras. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, p. 475.
3 Gladys Alemán [Firmado: G.A.]. "Danzas y Bailes". Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar. Caracas, 1988, tomo A–D [I], pp. 988–992.
4 Elías Pino Iturrieta. "De cómo el baile conduce a los infiernos". Papel Literario, p. 8, El Nacional, Caracas, 2.8.1992.
5 Citado por Oswaldo Marchionda, en "La danza tradicional popular, un impulso vital…". La Danza, Nº 22, octubre–diciembre 1995, p. 7.
6 C. Wright Mills; La imaginación sociológica. 2ª edición en español, Fondo de Cultura Económica, México -Buenos Aires, 1964, pp. 24–25.
7 María Josefa Pérez. "Contradanza. Un nuevo arte escénico a partir de la comparsa de Guillermina en Cariaco. El grupo de bailarinas, que asiste actualmente a un encuentro internacional sobre la escena americana en Broadway, USA, cambió su manera de actuar a partir del comienzo de su primer programa de apertura hacia Venezuela". El Nacional, Caracas, 17.7.1979, C23.