martes, 27 de diciembre de 2016

Mitrídates en Venezuela, de Francisco J. Pérez H., presentación de Rafael Antonio Strauss K.©

Presentación por Rafael A. Strauss K. a Mitrídates en Venezuela. Diccionarios, poliglotismo y lenguas indígenas en Julio César Salas, de Francisco Javier Pérez. Caracas, Fundación Julio C. Salas, Universidad Católica Andrés Bello, 1999.©

Afirma Francisco Javier que el amor de los lingüistas es un amor muy grande y muy especial, que resulta de una vocación y una disciplina no común en otros ámbitos de la ciencia... No resulta extraño en modo alguno esta convicción del autor puesto que el lingüista, antropólogo por definición, se encarga del estudio y comprensión de la innúmera variedad de ese atributo exclusivamente humano que es la palabra. Este libro no es sólo una demostración de estas acertadas afirmaciones; es, además, la conjunción objetiva pero apasionada del más reciente trabajo de un joven investigador y la obra de uno de los estudiosos más completos de aspectos importantes de nuestro pasado como lo es Julio César Salas.

Este nuevo aporte de Francisco Javier es también una buena forma de recuperar y difundir el pensamiento de Salas en prácticamente toda su dimensión antropológica, sociológica e histórica, principal objetivo que se planteó la Fundación "Julio César Salas", presidida por la nieta de este esencial estudioso merideño, la señora María Cristiana Arria. Como parte de aquella importante meta se convocó a un concurso sobre la obra de Salas. De los trabajos que se presentaron el jurado seleccionó éste de Francisco Javier Pérez Hernández, que ahora se publica.

El jurado que evaluó los trabajos –Yolanda Salas, Ángel Lombardi y Rafael Strauss– acordó de manera unánime distinguir con el Primer Premio el ensayo de Pérez Hernández por constituir un valioso aporte al rescate de la obra lingüística y antropológica de Salas en su carácter regional y nacional, ubicándola además en el contexto universal de la lingüística histórica. Así mismo, el veredicto dejó constancia del riguroso aparato crítico empleado por el autor, reforzado por una rica consulta de fuentes perfectamente articuladas en un lenguaje claro, elegante y literario.

Francisco Javier Pérez, investigador y docente en la prestigiosa Universidad Católica Andrés Bello (Caracas) ha asumido como uno de los segmentos nodales de su inquietud humanística, la revisión crítica de nuestra lingüística en la inmensa variedad de los aportes con los que contamos hasta el momento, desde la óptica, como lo afirma él mismo, de un acercamiento sacralizado por las palabras, por las estructuras, por las combinaciones de formas, por las posibilidades de selección dentro del propio universo que constituye el lenguaje. Con esta guía metodológica y afectiva Francisco Javier permite que sintamos en su obra la verdad antropológica de que el lenguaje es, en efecto, vehículo de la cultura. Aun cuando asistimos a la impresionante revolución tecnológica de la comunicación, el lenguaje sigue siendo el elemento clave para la difusión de cultura...

Y es que como lo definiera E. H. Sturtevant (1947) "Un lenguaje es un sistema de símbolos vocales arbitrarios, mediante los cuales cooperan y actúan entre sí los miembros de un grupo social, lo que significa que por medio de ese atributo eminentemente humano se efectúa el proceso de aprender y un determinado modo de vida logra a la vez continuidad y cambios (Herskovits). Y es que sin el lenguaje la humanidad no hubiera podido producir las acumulaciones de conocimientos, ni trasmitirlas, sencillamente porque si un fenómeno tiene significación cultural –afirmaría M. Herskovits– es porque tiene sentido en el pensamiento y en la conducta y porque los hombres disponen de un equipo lingüístico que les permite captar y expresar su significación.

Esto significa, entre otras cosas, que la comprensión de este importante vehículo sigue teniendo vigencia como elemento funcional y que el estudio del lenguaje como parte fundamental del ser cultural resulta de un valor inapreciable. Ningún estudio que se haga al respecto en términos de lingüística histórica puede ser despreciable, particularmente en Venezuela donde falta profundizar en muchos aspectos de nuestra historia cultural en su sentido antropológico.

Este trabajo, además, es una nueva demostración de las bondades de una actitud metodológica interdisciplinaria para la cual Francisco Javier ha convocado de manera acertada la historia y la lingüística como disciplina antropológica, en un escenario que muestra a su vez las bondades que para nuestra cultura en estudio tiene la etnohistoria.

En este sentido el punto de partida de Francisco Javier ha sido concebir a Julio César Salas en su regionalidad de hombre de montaña –dice–, en la excepcionalidad de su pensamiento y de sus capacidades de científico de la palabra. Tal cientificidad las percibe Francisco Javier –a nuestro modo de ver– al ubicar a Salas no sólo como un trabajador de la etnolingüística andina y venezolana de comienzos del siglo XX, sino también como un constructor de monumentos diccionariológicos –un Mitrídates– inusuales en nuestra ciencia del lenguaje. Y como acertado complemento de tales consideraciones Francisco Javier estimula su propia imaginación sociológica –al estilo de C. W. Mills– y la del lector al apuntar que Salas como un Mitrídates venezolano respondió al impulso de describir monumentales caudales lingüísticos que en el caso del merideño es el más asombroso en la Venezuela lexicográfica de principios de este siglo y el más fascinante en los estudios indigenistas venezolanos de raíz positivista.

En síntesis, las directrices que ofrece este trabajo de Francisco Javier Pérez Hernández producen una reflexión que es, en sus propias palabras, una manera de propiciar la relectura de la obra de Julio César Salas en los ámbitos de la historia de la lingüística regional y nacional, que es una manera, pensamos, de dar piso sólido a una historia de las ideas y de los pueblos para adentrarse y comprender mentalidades, en este caso las andinas venezolana y sudamericana. Gracias a la acuciosidad de Pérez Hernández la obra de Julio César Salas resucita en manos de un experto que tiene en su haber, además, pasión humanística.